La Comisión Europea acaba de dar vía libre a la mayor compra pagada íntegramente en efectivo que ha visto el sector del videojuego. A EA le queda una sola firma para pertenecer al fondo soberano saudí.
Bruselas dio el visto bueno el 23 de julio a la salida de bolsa de Electronic Arts por 55.000 millones de dólares, operación liderada por un consorcio formado por el Fondo de Inversión Pública saudí (PIF), Silver Lake y Affinity Partners, la firma de Jared Kushner. El argumento de la Comisión es tan seco como puede serlo el lenguaje regulatorio: la operación tiene un "impacto limitado en la competencia en los mercados en los que las empresas están activas", así que ningún problema, aprobada bajo las normas europeas de concentraciones.
Traducido para el resto de los mortales: el PIF no tiene un Battlefield rival, o sea que no hay nada que separar.
Repaso rápido, que esto viene arrastrándose desde el otoño pasado. EA anunció el acuerdo el 29 de septiembre de 2025, a 210 dólares por acción. Los accionistas lo aprobaron el 22 de diciembre con cerca del 99 % de los votos a favor. JPMorgan puso más de 20.000 millones de dólares en deuda, y esa deuda aterriza sobre la propia EA: la compañía pasa de unos 2.200 millones a algo cercano a los 20.000 millones. Ese es el número que el sector no se quita de la cabeza, porque la deuda tiene la fea costumbre de convertirse en "eficiencias" uno o dos años después.
Cuando todo se cierre, el PIF se quedará con alrededor del 93 % de la compañía. Silver Lake y Affinity se reparten lo que queda.
El visto bueno antimonopolio estadounidense, bajo la ley Hart-Scott-Rodino, está firmado desde hace tiempo. Lo que falta es el CFIUS, la revisión de seguridad nacional, y ahí el expediente lleva meses encima de la mesa. La fecha límite original del 30 de junio pasó de largo, así que ambas partes la movieron al 28 de septiembre de 2026. Ya casi nadie espera un bloqueo directo, más bien un sí con condiciones. Los senadores Blumenthal y Warren pidieron al Tesoro un "escrutinio exhaustivo", que en el idioma del Senado significa más o menos: leed esto dos veces.
A corto plazo, nada. Battlefield 6 sigue encadenando temporadas, FC 27 llega este otoño con Mbappé en la portada y Los Sims 4 te sigue comiendo los fines de semana.
Lo interesante empieza después del cierre. Una EA privada ya no presenta cuentas trimestrales, no tiene que justificar cada decisión ante accionistas de bolsa ni vive pendiente de la siguiente llamada de resultados. Menos ojos encima suele traducirse en apuestas más grandes, para bien y para mal. A veces así se financia un proyecto raro hecho con pasión. A veces un estudio desaparece un martes cualquiera.
¿Tú cómo lo ves? ¿Una EA privada es mejor o peor para los juegos que acaban llegando a nuestras manos? Cuéntanoslo en los comentarios.