One Step From Eden es un indie de acción y estrategia que fusiona la construcción de mazos con combates en tiempo real sobre cuadrículas en un mundo postbélico. El jugador recorre un escenario desolado en busca del último refugio de esperanza: Eden. La experiencia central combina la selección estratégica de cartas con movimientos rápidos y lanzamiento de hechizos en cuadrículas 4x4 enfrentadas, donde cada desplazamiento se realiza de casilla en casilla.
Gameplay
El combate constituye el núcleo de cada partida. En cada encuentro, el jugador ocupa una cuadrícula 4x4 mientras los enemigos se sitúan en la opuesta. Los ataques básicos se ejecutan con un botón dedicado y los hechizos se reparten en dos ranuras activas que se pueden lanzar cuando se dispone de maná. Durante el combate existe la opción de barajar para devolver las cartas usadas al mazo. Proyectiles y patrones de ataque llenan las cuadrículas, por lo que es necesario posicionarse con precisión para esquivar el daño sin renunciar a la ofensiva.
Entre combates, el jugador elige nuevos hechizos para su colección entre opciones limitadas y obtiene artefactos que proporcionan efectos pasivos. Estos objetos suelen combinar ventajas e inconvenientes que influyen en la estrategia a largo plazo. Durante un intento, los personajes ganan experiencia que mejora temporalmente sus estadísticas, mientras que el progreso global a través de varias partidas desbloquea nuevas opciones de inicio y contenido adicional. Los nueve personajes disponibles comienzan con especializaciones distintas, como el dominio elemental o la colocación de estructuras, que condicionan los primeros builds aunque siguen siendo flexibles gracias a los hechizos y artefactos recolectados.
Los niveles se generan de forma procedural a través de varias zonas, dando lugar a tiendas, eventos y encuentros de dificultad creciente. Más de 200 hechizos y más de 100 artefactos ofrecen una personalización muy amplia, de modo que cada intento sigue un camino distinto. El sistema premia la experimentación con distintas combinaciones, aunque exige dominar el tempo y el posicionamiento para superar a los rivales más exigentes.
Modos de juego
Las partidas en solitario constituyen el modo principal, cuyo objetivo es alcanzar Eden mediante una sucesión de combates y decisiones. Cada intento finaliza al ser derrotado, pero el progreso acumulado se conserva para los desbloqueos permanentes. El cooperativo local permite que dos jugadores compartan una partida y coordinen hechizos y movimientos en las cuadrículas compartidas.
Los combates PvP enfrentan a los jugadores entre sí con sus mazos y personajes personalizados. Estos modos solo admiten juego local y mantienen las mismas mecánicas de cuadrícula, aunque carecen de la progresión roguelike de las partidas en solitario. No existen otros modos con nombre propio más allá de estas opciones principales.
Personajes y progresión
Los nueve personajes ofrecen puntos de entrada distintos al sistema de combate. Cada uno se especializa en mecánicas concretas, como la regeneración de maná mediante ataques básicos o la manipulación de casillas, aunque todos acceden al mismo catálogo de hechizos y artefactos. El desbloqueo se consigue completando partidas que llenan un medidor global de progreso, lo que concede nuevos mazos iniciales y opciones visuales.
La generación procedural garantiza trayectorias ramificadas y composiciones de enemigos variables en cada zona. Los eventos que surgen durante las partidas introducen decisiones que pueden modificar las recompensas o añadir complicaciones. La estructura general favorece las repeticiones al ampliar las opciones disponibles en lugar de avanzar mediante una historia lineal.
¿Merece la pena jugarlo?
El juego ofrece una alta rejugabilidad para quienes disfrutan de combates en tiempo real exigentes combinados con decisiones de construcción de mazos. Su sistema de cuadrículas genera momentos de tensión en los que el posicionamiento y el momento de lanzar los hechizos determinan el resultado frente a patrones enemigos cada vez más complejos. El cooperativo local y el PvP amplían la experiencia para quienes disponen de sesiones compartidas.
La recepción destaca el control preciso y el estilo visual, aunque también señala la curva de dificultad elevada y la profundidad limitada del multijugador. El título mantiene soporte activo de mods a través de la integración con Workshop, lo que permite expansiones comunitarias del sistema base. Su disponibilidad en PC lo hace accesible para quienes buscan una mezcla concentrada de estrategia y acción sin contenido por temporadas.
Los jugadores que se sientan cómodos con los bucles de fracaso propios del roguelike y con movimientos precisos encontrarán profundidad en la experimentación con builds de personajes y sinergias entre hechizos. Quienes prefieran experiencias más ligeras o funciones en línea extensas pueden percibir que el alcance es más reducido. La combinación de variedad procedural y desbloqueos permanentes proporciona un atractivo duradero para el público objetivo.