Cathedral es un juego de acción y aventura para un solo jugador que combina el pixel art retro con una plataforma precisa y actual. Despiertas como un caballero sin nombre en un vasto mundo 2D creado a mano, lleno de secretos, pasajes ocultos y zonas interconectadas. La experiencia se centra en la exploración, los puzles y los combates contra guardianes, mientras el protagonista, acompañado por un espíritu llamado Soul, investiga el pasado y busca el camino de regreso.
Gameplay
El bucle de juego consiste en recorrer un mundo amplio y no lineal con más de 600 estancias. El avance depende de encontrar cinco orbes elementales custodiados por jefes en mazmorras específicas. Al derrotarlos obtienes habilidades que abren nuevos caminos, fomentan el retroceso y revelan pueblos y zonas adicionales. Los objetos mágicos que recoges amplían tus movimientos y permiten acceder a zonas antes inalcanzables.
El combate se basa en enfrentamientos directos con enemigos y jefes, con controles precisos tanto con mando como con teclado. El juego recupera la estética y el sonido de las eras 8-bit y 16-bit, pero incorpora mejoras modernas para una jugabilidad más fluida. Los puzles cambian según la región y recompensan la observación y la experimentación en lugar de tutoriales guiados.
Un sistema de mapa integrado ayuda a seguir ubicaciones, objetos y rutas, haciendo que volver a zonas anteriores sea útil. Los pueblos cuentan con NPCs como vendedores y videntes que ofrecen contexto y servicios sin marcar el camino. La experiencia se centra en el descubrimiento independiente dentro de un entorno completamente creado a mano, donde cada zona mantiene su identidad visual y mecánica.
Modos de juego
Cathedral solo ofrece un modo de aventura para un jugador. No hay multijugador, cooperativo ni modos alternativos como versus o supervivencia. Toda la campaña se desarrolla en un único viaje continuo por el mundo interconectado, con toda la progresión y la historia ligadas a esta experiencia individual.
Mundo y progresión
El mundo de Cathedral destaca por su escala y variedad dentro de un estilo retro. Más de 600 estancias se conectan mediante entradas ocultas, pozos verticales y pasajes cerrados que requieren habilidades específicas para abrirse. Cada zona introduce nuevos enemigos, peligros ambientales y mecánicas de puzle que aprovechan habilidades anteriores sin complicar en exceso la experiencia.
El retroceso forma parte natural del avance. Las nuevas habilidades permiten acceder a atajos y zonas antes bloqueadas, convirtiendo el mapa en una herramienta para moverse con eficiencia. Tanto los pueblos como las mazmorras guardan secretos que recompensan la exploración minuciosa, mientras los cinco guardianes principales actúan como hitos que ponen a prueba el combate y el timing.
¿Merece la pena jugarlo?
Cathedral está pensado para quienes buscan un Metroidvania centrado en la exploración, con plataforma ajustada y sin apenas indicaciones. Su diseño a mano, controles precisos y estética retro ofrecen una aventura enfocada en el descubrimiento más que en una historia lineal. Las reseñas destacan la sensación de dominio que produce recorrer el mundo y superar encuentros exigentes contra jefes.
En Steam, los usuarios valoran el juego como «Mayormente positivo», con elogios al diseño de niveles, la banda sonora y el pulido general. Se trata de una experiencia completa y cerrada, sin contenido estacional ni modos adicionales. Quienes buscan un viaje deliberado y en solitario por un mundo denso de pixel art encontrarán una propuesta fiel a las expectativas clásicas del género, adaptada a la jugabilidad actual.