Stygian: Reign of the Old Ones es un RPG indie para PC que sumerge al jugador en una experiencia de horror cósmico. Desde la ciudad condenada de Arkham, la aventura avanza hacia territorios cada vez más perturbadores, donde la supervivencia depende de la toma de decisiones, la gestión de recursos y la adaptación a una realidad alterada por fuerzas desconocidas.
Gameplay
La mecánica principal se basa en la creación de personaje a partir de ocho arquetipos ambientados en los años veinte, cada uno con su propia historia y enfoque de habilidades. El escenario, dibujado a mano en 2D, está poblado de amenazas inspiradas en la obra de Lovecraft. La exploración, el diálogo y los encuentros varían según las decisiones del jugador. El combate táctico por turnos exige posicionamiento y planificación, ya que la ubicación de cada unidad influye directamente en el resultado de los enfrentamientos contra abominaciones. Los ataques físicos resultan exigentes, mientras que el uso de hechizos conlleva riesgos que pueden agotar salud, cordura u otros recursos. A lo largo de la partida se incorporan compañeros, como el Forastero o un soldado reanimado de la Gran Guerra, cada uno con su propia visión de los sucesos y su papel en combate.
La cordura actúa como un sistema central que modifica la percepción, las opciones de diálogo y las acciones disponibles. El deterioro mental puede limitar el rendimiento, pero también abre caminos o ventajas en un mundo que ya se desmorona. Un sistema de creencias determina cómo el personaje interpreta los acontecimientos, influye en la recuperación de cordura y desbloquea ramas de diálogo específicas. Estos elementos generan un ciclo en el que el estilo de interpretación condiciona el progreso y las decisiones provocan cambios permanentes en las rutas y los desenlaces.
Modos de juego
El título se limita al modo individual y se centra en una campaña narrativa que avanza a través de misiones y objetivos personales en la nueva Arkham postapocalíptica. El jugador persigue metas concretas, como buscar la salvación o saldar cuentas pendientes, sin pretender salvar el mundo. La flexibilidad de interpretación surge de la elección de arquetipo, el sistema de creencias y las decisiones influidas por la cordura, lo que permite afrontar las mismas situaciones de distintas maneras sin necesidad de modos adicionales ni elementos multijugador. El combate y la exploración se mantienen constantes, aunque las rutas alternativas y las interacciones con los compañeros invitan a repetir la partida con configuraciones diferentes.
Desarrollo de personaje y sistemas
La progresión está ligada a las especialidades de cada arquetipo, al reclutamiento de compañeros y a la interacción entre cordura y creencias. Las pruebas de diálogo y la aplicación de habilidades deciden el éxito en los encuentros sociales, mientras que el combate premia la estrategia por encima de la fuerza bruta. El uso de conjuros implica un coste continuo que obliga a valorar las ventajas inmediatas frente a las consecuencias a largo plazo. La estructura del juego favorece la experimentación con estados mentales y visiones del mundo, ya que estos factores amplían o restringen las opciones de forma significativa durante toda la aventura.
¿Merece la pena jugarlo?
Stygian: Reign of the Old Ones ofrece una experiencia RPG individual para quienes buscan un juego deliberado, centrado en sistemas y con ambientación de terror. En Steam cuenta con reseñas mixtas (65 % positivas de casi 1 800 valoraciones) y en Metacritic obtiene una puntuación de crítica generalmente favorable en torno a 81. Está dirigido a jugadores que aprecian el combate táctico por turnos, las decisiones con consecuencias y mecánicas que castigan o recompensan según factores mentales e ideológicos. Quienes prefieran títulos más ligeros o orientados a la acción pueden encontrar el ritmo y los riesgos menos atractivos. Tras su lanzamiento en 2019, el juego alcanzó su versión final sin actualizaciones importantes ni contenido adicional, por lo que se presenta como una experiencia autosuficiente que conviene abordar en sus propios términos.