HELLMUT: The Badass from Hell es un shooter twin-stick con mecánicas de dungeon crawler que combina combates frenéticos y transformaciones absurdas en un infierno de píxeles infestado de demonios. Lanzado en 2018 para PC, el título pone al jugador al mando de un guerrero resucitado que debe recuperar un cuerpo abriéndose paso entre oleadas de enemigos con un amplio arsenal y habilidades ligadas a distintas formas.
Gameplay
El bucle central consiste en recorrer niveles generados de forma procedimental repletos de enemigos demoníacos. El movimiento y los disparos se realizan en cualquier dirección mientras se esquivan ataques y se recoge botín: armas, tesoros y soulstones que aumentan el poder. El combate sigue un estilo bullet hell, con salpicaduras de sangre y un feedback satisfactorio en cada eliminación. Cada partida invita a experimentar al permitir cambiar de transformación en cualquier momento, cada una con su propio movimiento, ataques y tácticas. La muerte permanente de cada forma añade tensión y obliga a adaptarse cuando cae un personaje favorito. El mundo incluye jefes aleatorios que ponen a prueba diferentes configuraciones, y la partida se centra en sesiones breves donde la habilidad y la rapidez marcan la diferencia ante amenazas crecientes.
Modos de juego
La campaña principal lleva al jugador por varios pisos de zonas infestadas, acumulando poder antes de enfrentarse a retos más exigentes. El modo Gauntlet cambia el enfoque a la defensa por oleadas de un punto de control con salud limitada, exigiendo un rendimiento constante frente a oleadas continuas. El modo Torneo permite que dos jugadores que posean el juego compartan la misma semilla procedimental, creando partidas idénticas para comparar estrategias y resultados. Estas opciones añaden variedad sin modificar la base twin-stick, permitiendo elegir entre progresión de historia, pruebas de resistencia o competiciones de semilla.
Transformaciones
Desbloquear nuevas formas se consigue completando partidas, ampliando el elenco con opciones como el Rat King, que comanda enjambres de ratas, la Orc Fairy, que se apoya en conjuros pese a su aspecto inusual, y el Slimeball, que lanza baba pegajosa para frenar a los enemigos. Otras transformaciones incluyen un vikingo orientado al cuerpo a cuerpo, un robot para disparos precisos y un espíritu con movimiento etéreo. Cada una ofrece nuevas formas de eliminar enemigos y anima a repetir partidas para dominar las sinergias entre formas y equipo. El sistema premia la constancia, ya que las partidas más sólidas desbloquean más opciones para afrontar las dificultades avanzadas.
¿Merece la pena jugarlo?
La recepción destaca el combate arcade satisfactorio y el tono humorístico, junto con críticas por su limitada profundidad y la repetición de las partidas. El juego atrae a fans de los shooters twin-stick que buscan progresión roguelike y variedad de personajes sin esperar soporte posterior extenso. Tras su lanzamiento en 2018 no ha recibido grandes actualizaciones ni temporadas, por lo que la experiencia se presenta como un paquete cerrado y completo. Quienes busquen sesiones cortas y rejugables con gore en píxeles y fantasías de poder absurdas encontrarán entretenimiento constante, mientras que quienes prefieran narrativa profunda o contenido continuo pueden optar por otras alternativas. Su disponibilidad en PC lo hace accesible para quienes se interesen por su combinación concreta de acción y mecánicas de transformación.