DOOM Eternal: The Ancient Gods - Part One es una expansión de campaña independiente que añade una nueva historia al shooter en primera persona. El jugador retoma el control del Doom Slayer para continuar la lucha contra las fuerzas demoníacas tras los sucesos del juego original. La trama gira en torno al restablecimiento del equilibrio cósmico tras la derrota de la Khan Maykr, mientras las legiones del Infierno amenazan múltiples dimensiones, incluida la celestial Urdak.
Gameplay
El juego se centra en combates rápidos contra oleadas de demonios en entornos lineales. La movilidad resulta clave gracias a dashes, saltos dobles e interacciones con el escenario que permiten reposicionarse con rapidez durante los enfrentamientos. El arsenal combina armas convencionales con herramientas especiales que exigen gestionar recursos obtenidos de los enemigos para mantener el ritmo en combates prolongados.
El combate requiere atención constante a la posición y el tipo de cada adversario, con mejoras que se obtienen explorando cada zona. La expansión introduce mecánicas que obligan a ajustar la estrategia, como enemigos que refuerzan a sus aliados cercanos o que atacan a distancia con proyectiles. Las secciones de plataformas conectan las arenas de combate y exigen precisión para sortear terrenos peligrosos mientras se avanza hacia los objetivos.
Modos de juego
La experiencia se limita a una campaña para un jugador estructurada en una única misión extendida. No incluye modos adicionales como multijugador ni desafíos de oleadas. La progresión sigue un camino lineal con oportunidades de exploración opcional para encontrar mejoras y secretos antes de los enfrentamientos principales.
Nuevos escenarios y enemigos
Tres entornos distintos amplían el campo de batalla. La Instalación UAC Atlantica presenta plataformas industriales expuestas a la lluvia en la Tierra, con superficies resbaladizas y diseños verticales. Los Pantanos de Sangre en el Infierno muestran zonas inundadas y llenas de cadáveres que afectan al movimiento y la visibilidad. Urdak reaparece en estado corrupto, con arquitectura en ruinas que añade verticalidad y peligros durante los combates.
Dos nuevos tipos de enemigos exigen tácticas específicas. El Espíritu es una entidad etérea que posee y fortalece a otros demonios, aumentando su velocidad y resistencia hasta que se elimina. El Blood Maykr actúa como una versión corrupta de los enemigos angelicales y utiliza un bastón arrojadizo para realizar ataques potentes que requieren esquivar y contraatacar. Estas incorporaciones se suman al comportamiento de los demonios ya existentes sin alterar los sistemas de combate principales.
¿Merece la pena jugarlo?
Esta entrega está pensada para quienes buscan shooters en primera persona exigentes centrados en el movimiento preciso y el combate basado en recursos. Su formato independiente permite acceder directamente sin necesidad de poseer el juego base. Desde su lanzamiento en 2020 no ha recibido actualizaciones ni contenido adicional, por lo que la experiencia permanece como una campaña cerrada. Quienes busquen modos extra o soporte continuo pueden encontrar su alcance limitado en comparación con títulos completos, mientras que los fans de la intensidad del combate de la saga encontrarán nuevos desafíos de habilidad en los escenarios y amenazas añadidos.