The Preposterous Awesomeness of Everything es una aventura gráfica indie que combina sátira y humor absurdo. El jugador dirige a una sociedad aparentemente primitiva que intenta construir un cohete espacial utilizando pegamento y cinta adhesiva como recursos principales. La experiencia se desarrolla en tres épocas distintas que reflexionan sobre la organización social, los procesos políticos y la idea de progreso.
Gameplay
La interacción se basa en una interfaz clásica de verbos, donde acciones como examinar, usar o hablar hacen avanzar la historia y resuelven situaciones. Los puzles exigen combinar objetos y explorar árboles de diálogo, además de tomar decisiones morales que afectan a la sociedad que se guía. El arte en collage crea un estilo visual característico que refuerza el tono satírico mediante imágenes exageradas y fragmentadas.
La exploración gira en torno a un elenco de personajes excéntricos, como el Hombre del Lápiz Pequeño, el Hombre del Traje de Chochín y Helen. Una breve aparición de Felix Kjellberg sirve de referencia reconocible dentro de una narrativa que se mantiene cerrada. El guion contiene alrededor de quince mil palabras e incluye elementos cómicos como un chiste sobre glóbulos blancos, acompañado de música electrónica experimental que acentúa la atmósfera fragmentada.
Modos de juego
El título presenta una única narrativa continua sin modos separados ni campañas ramificadas. El avance sigue el recorrido de la sociedad desde sus orígenes caóticos, pasando por un presente satírico, hasta un futuro incierto, todo en una secuencia lineal. Las decisiones morales influyen en los resultados inmediatos, pero permanecen dentro de esta estructura unificada sin desbloquear caminos alternativos ni escenarios adicionales.
Historia y temas
La trama sigue la toma de decisiones colectiva mientras el grupo intenta lograr el viaje espacial. Las primeras secciones destacan la cooperación desorganizada, mientras que las posteriores examinan procesos democráticos distorsionados y el vacío que deja la ambición de los proyectos. La sátira apunta a comportamientos sociales y políticos actuales mediante situaciones absurdas e interacciones entre personajes que evitan la alegoría directa y optan por escenarios exagerados.
¿Merece la pena jugarlo?
Este juego está dirigido a quienes buscan aventuras cortas y centradas en el diálogo, con humor y comentarios sociales afilados. La experiencia completa dura entre tres y cuatro horas y recompensa a quienes se sienten cómodos con interfaces de verbos y decisiones puntuales incómodas. La recepción destaca la consistencia del tono satírico y el enfoque visual, aunque algunos mencionan la profundidad mecánica limitada, habitual en títulos experimentales de point-and-click. Su disponibilidad en PC lo hace accesible para quienes buscan una historia satírica compacta y cerrada, en lugar de campañas extensas o elementos competitivos.