SOMA es un juego de terror y supervivencia en primera persona que transcurre en una estación de investigación submarina aislada. El jugador encarna a Simon Jarrett, que despierta en la instalación PATHOS-II tras un incidente que la deja incomunicada con la superficie. La experiencia se centra en la exploración, la resolución de puzles y la evasión de amenazas, sin ofrecer opciones de combate directo. El ciclo principal consiste en registrar entornos en busca de pistas, consultar terminales y documentos, y tomar decisiones que hacen avanzar la historia mientras se esquivan o se sortean las entidades hostiles.
Gameplay
El diseño prioriza la tensión mediante recursos limitados y una sensación constante de vulnerabilidad. El movimiento es pausado y deliberado: el jugador recorre pasillos a oscuras, zonas inundadas y salas llenas de maquinaria en busca de objetos interactivos. Los puzles suelen requerir combinar elementos o redirigir energía para abrir nuevos caminos, basándose en los sistemas y registros de la propia estación. La cercanía de ciertas criaturas distorsiona la imagen y el audio, obligando a elegir con cuidado la posición y el momento para pasar sin ser detectado. El inventario es reducido, por lo que la atención se centra en la observación más que en la acumulación de objetos. La falta de armas convierte cada encuentro en un ejercicio de evasión o manipulación del entorno, reforzando la indefensión en el fondo del océano.
El apartado sonoro resulta fundamental: el crujido del metal, el rumor lejano de maquinaria y las voces distorsionadas construyen la atmósfera durante largos periodos de exploración silenciosa. Los gráficos muestran el deterioro de la instalación con detalle, desde las luces parpadeantes hasta el crecimiento orgánico en las superficies. Las partidas suelen prolongarse varias horas, ya que el jugador reconstruye los sucesos a través de grabaciones y terminales dispersos. La estructura es principalmente lineal, aunque permite cierta libertad a la hora de afrontar las amenazas.
Modos de juego
SOMA ofrece una campaña para un solo jugador como experiencia principal. Este modo recorre la secuencia narrativa completa, integrando todos los elementos argumentales, los puzles y los encuentros. Existe un modo Seguro opcional que mantiene visibles a los enemigos pero elimina el daño, permitiendo centrarse en la exploración y la historia sin la presión de las secuencias de evasión. No hay modos multijugador ni competitivos, por lo que toda la atención recae en el trayecto solitario por PATHOS-II.
Historia y atmósfera
La narrativa se desarrolla a través del entorno y de las interacciones con los habitantes de la estación. El jugador descubre las causas del aislamiento consultando registros y hablando con los supervivientes, tanto humanos como artificiales. Temas como la identidad y la conciencia surgen de forma natural en un lugar donde los sistemas automatizados empiezan a mostrar comportamientos imprevistos. Las decisiones en momentos clave influyen en el desenlace, aunque el camino general permanece invariable. El aislamiento submarino intensifica la inquietud, ya que las amenazas externas y las averías internas generan una incertidumbre constante sobre qué sigue funcionando o resulta fiable.
¿Merece la pena jugarlo?
SOMA está dirigido a jugadores que valoran la profundidad narrativa y la tensión atmosférica por encima de la acción o los sistemas de combate. La historia plantea momentos que invitan a la reflexión y permanecen tras el final, respaldados por una sólida escritura y unos elementos de terror coherentes. Quienes disfrutan de la exploración basada en puzles en espacios reducidos y perturbadores encontrarán mecánicas atractivas, pese a cierta repetición en las secciones de sigilo. El modo Seguro ofrece un acceso más cómodo para quienes prefieren evitar los desafíos típicos del género. El juego está disponible en Xbox y PC sin contenido estacional ni actualizaciones obligatorias más allá de la campaña original. La crítica destaca especialmente el guion y la construcción del mundo, convirtiéndolo en una opción sólida para aficionados al terror en solitario que buscan una experiencia centrada en la historia más que en la rejugabilidad o el multijugador. Si te atrae la idea de recorrer una instalación abandonada planteando dilemas morales y existenciales, el título ofrece una sesión completa y memorable.