Overlord: Fellowship of Evil pone al jugador al mando de unos Netherghuls no-muertos en una aventura de acción que combina humor negro y destrucción a gran escala. Cuatro personajes diferenciados, cada uno con sus propias habilidades, determinan el estilo de combate y exploración. Los esbirros son el principal instrumento de caos: el objetivo es dirigirlos en batalla, recolectar botín y avanzar tanto por el Inframundo como por la superficie.
Gameplay
El combate mezcla ataques cuerpo a cuerpo con los poderes especiales de cada Netherghul. El jugador lanza oleadas de esbirros contra los enemigos, aprovechando su número y comportamientos distintos para resolver cada situación. Con el uso continuado, los esbirros se vuelven más letales, y el botín obtenido permite mejorarlos. El sistema invita a probar distintas combinaciones según el desafío.
Los cuatro Netherghuls ofrecen enfoques muy distintos: uno destaca en ataques a distancia, otro en el cuerpo a cuerpo o en el control de área. Cambiar de personaje altera el ritmo de los enfrentamientos y anima a repetir la experiencia. Gnarl acompaña la partida con comentarios que refuerzan el tono de maldad traviesa.
La exploración alterna entre el Inframundo y el mundo exterior, donde hay que abrirse paso entre obstáculos y fuerzas del bien. El ciclo de invasión, combate y recogida de recursos mantiene el foco en acumular poder y sembrar el desorden. Gestionar a los esbirros añade estrategia, ya que su supervivencia influye directamente en el éxito en zonas más difíciles.
Modos de juego
En solitario se controla un solo Netherghul y su horda sin interferencias. La campaña avanza mediante una serie de misiones retorcidas que ponen de relieve el humor y las posibilidades destructivas del universo.
El cooperativo admite hasta cuatro jugadores, tanto en local como en línea, en una misma pantalla. Cada participante elige uno de los cuatro Netherghuls y puede colaborar o traicionar al resto en cualquier momento. Esta libertad convierte las sesiones en oportunidades para robar botín o sabotear a los compañeros en las Pruebas del Mal.
El formato de pantalla compartida mantiene a todos en la misma vista, por lo que la coordinación y los cambios de alianza se sienten inmediatos. Las partidas pueden ir desde la destrucción en equipo hasta el caos total.
Historia y tono
La historia arranca con la resurrección de los Netherghuls tras la desaparición de un auténtico Overlord. Su misión es devolver el mal a un mundo dominado por el bien. El guion de Rhianna Pratchett transmite el humor negro característico de la saga a través de diálogos, situaciones y la actitud general hacia la destrucción y la travesura.
Los esbirros aportan personalidad con sus acciones caóticas y su lealtad al protagonista. La voz de Gnarl une la experiencia con observaciones irónicas que encajan en la comedia subversiva. La trama sirve principalmente de marco para el bucle de combate y control de esbirros, sin pretender ser un relato profundo.
¿Merece la pena?
El título atrae a quienes buscan mecánicas de acción RPG centradas en comandar esbirros y la libertad de interpretar al villano. Su estructura multijugador destaca por permitir tanto la cooperación como la competencia directa en las mismas partidas, ideal para grupos que buscan momentos impredecibles.
Los aficionados al humor negro y la destrucción desenfadada encontrarán un tono coherente durante toda la experiencia. Las cuatro opciones de personaje y el desarrollo de los esbirros ofrecen variedad suficiente para varias partidas, ya sea en solitario o con amigos. En PC el juego sigue siendo accesible para quien busque esta mezcla de humor, combate y caos grupal.
Su disponibilidad en la plataforma facilita probarlo, sobre todo para fans de la saga que disfrutan con protagonistas malvados o para quienes buscan experiencias cooperativas donde las reglas pueden torcerse o romperse.