GALLERY OF LIES es una aventura de acción en primera persona centrada en la observación y el engaño. El jugador despierta en un museo sellado y debe avanzar por una serie de estancias conectadas, identificando caminos falsos y peligros ocultos en lugar de depender de la velocidad o el combate.
Gameplay
El bucle principal consiste en desplazarse por habitaciones cerradas donde las pistas visuales y las decisiones espaciales inducen al error. Cada ruta que parece segura o cada salida lógica esconde una trampa, obligando a revisar constantemente el entorno y las propias suposiciones. Avanzar requiere detenerse a analizar detalles que contradicen la primera impresión, y solo se descubre el camino correcto una vez detectada la trampa.
Al morir, el jugador vuelve de inmediato al inicio de la secuencia actual, sin pantallas de carga ni penalizaciones que interrumpan el ritmo. Esta estructura mantiene la atención en el reconocimiento de patrones y en los intentos repetidos dentro del mismo entorno. La experiencia es exclusivamente para un jugador, sin elementos externos ni funciones cooperativas que alteren la progresión solitaria a través de la secuencia fija de desafíos.
Modos de juego
El juego ofrece una única campaña para un jugador estructurada en torno a la limpieza secuencial de habitaciones. No se han confirmado modos separados, ajustes de dificultad ni campañas ramificadas en esta fase. Toda la acción transcurre en el mismo museo lleno de trampas, donde el éxito depende de aprender de cada intento fallido y aplicar ese conocimiento a la siguiente sala.
Mecánicas y estructura principal
Veintitrés salas distintas componen el trayecto completo hacia la salida. Cada una funciona bajo el principio de que la solución más evidente es incorrecta, desplazando el énfasis de los reflejos a un examen minucioso del entorno. En lugar de salidas tradicionales, aparecen portales de vórtice negro que sirven como único avance una vez localizado el disparador correcto o el pasaje oculto.
El sentido común suele jugar en contra del jugador, por lo que el diseño fomenta cuestionar deliberadamente cada puerta, la colocación de objetos y cualquier indicio visual. No aparecen sistemas de combate ni de gestión de recursos en la información disponible, manteniendo el enfoque exclusivo en evitar trampas y deducir lógicamente dentro de espacios reducidos.
¿Merece la pena jugarlo?
Este título se dirige a jugadores que disfrutan de puzles metódicos y bucles de prueba y error sin la frustración de reinicios largos. El sistema de reaparición inmediata permite intentos continuos en cada sección, premiando la paciencia y la atención al detalle por encima de los reflejos rápidos. Dado que el juego aún no ha salido y no hay reseñas ni historial de actualizaciones disponibles, cualquier valoración se basa únicamente en la estructura para un jugador descrita.
Quienes buscan experiencias indie cortas y centradas en la desorientación y la observación del entorno encontrarán que la premisa coincide con sus preferencias. La ausencia de multijugador o modos adicionales limita el alcance a un desafío lineal que pone a prueba la percepción de forma repetida a lo largo de sus veintitrés salas.