Folklore War Game es un roguelike de construcción de mazos que enfrenta mitos de diez naciones en el campo de batalla. En cada partida el jugador elige un folklore y construye su mazo a través de encuentros inspirados en leyendas reales de distintas culturas. El resultado es un juego de estrategia con elementos RPG que premia la adaptación y las repeticiones en lugar de una historia lineal.
Gameplay
Las partidas se desarrollan como combates de cartas donde cada nación aporta una identidad mecánica propia. Rusia congela acciones enemigas para controlar el ritmo y proteger a sus poderosos dragones. Japón recurre a cartas ocultas e ilusiones que permiten devolver criaturas a la mano. Estados Unidos marca objetivos para que sean perseguidos sin importar los obstáculos. Brasil fortalece a sus criaturas cada turno, mientras México transforma a los aliados caídos en efectos de cosecha. Irlanda usa trucos evasivos para obtener ventajas graduales. China organiza formaciones que potencian a todo el ejército. India acumula recursos y revive unidades más fuertes. África Continental sacrifica criaturas para invocar espíritus ancestrales. Corea transforma unidades e intercambia sus atributos en pleno combate. Todos estos sistemas comparten un mismo conjunto de más de 320 cartas con arte original pintado a mano, extraído de fuentes folclóricas auténticas.
La progresión se desarrolla en mapas ramificados que incluyen eventos y bendiciones inspirados en leyendas. Las decisiones suelen tener consecuencias duraderas que modifican los encuentros posteriores. La construcción del mazo avanza poco a poco, añadiendo cartas que encajan con el folklore elegido y gestionando riesgos como maldiciones u opciones costosas pero potentes. Tanto el teclado como el mando son compatibles con la experiencia completa.
Modos de juego
La experiencia principal gira en torno a partidas roguelike en las que cada intento comienza con la selección de un folklore y termina en derrota o victoria. Cada partida genera distribuciones de mapa y secuencias de eventos distintas, por lo que no hay dos recorridos idénticos. La evolución del mazo depende de las cartas obtenidas y de las bendiciones elegidas. No se describen modos competitivos ni cooperativos aparte de estas sesiones individuales.
Las naciones y sus leyendas
Diez folklores distintos aportan la variedad principal. Rusia destaca por sobrevivir al invierno hasta que sus dragones dominan el campo. Japón genera incertidumbre mediante copias e información oculta. Estados Unidos persigue sin descanso a las presas marcadas. Brasil acelera el crecimiento de sus criaturas. México convierte las derrotas en recursos. Irlanda ejerce presión sutil mediante posicionamiento inteligente. China coordina unidades en formaciones. India genera impulso a través de múltiples vidas. África Continental sacrifica fuerza inmediata por poder ancestral. Corea permite reconfigurar unidades durante el combate. Entre las criaturas destacan figuras conocidas como Baba Yaga, Koschei el Inmortal, el Pájaro de Fuego, Bigfoot, Mothman, el Diablo de Jersey, el Wendigo, Oni, Tengu, Kappa, Gashadokuro, Sun Wukong, la Morrigan, Kukulkan y Anhanga, junto a muchas entidades menos conocidas.
¿Merece la pena jugarlo?
El juego está dirigido a quienes disfrutan de los roguelikes de construcción de mazos y valoran la profundidad temática basada en mitología global. Su reducido equipo de desarrollo ha implementado compatibilidad con teclado y mando, además de 33 logros y disponibilidad en diez idiomas. Las partidas fomentan la experimentación con distintos folklores y el descubrimiento de sinergias inesperadas entre cartas. Quienes buscan sesiones cortas con alta rejugabilidad gracias a la generación procedural encontrarán la estructura satisfactoria, mientras que quienes prefieren campañas fijas o modos multijugador pueden esperar futuras actualizaciones. La versión actual en acceso anticipado se centra en pulir el ciclo principal de construcción de mazos y progresión de partidas.