Deck of Haunts es un juego indie de simulación estratégica que te pone al mando de una siniestra casa encantada. Combina mecánicas de construcción de mazos con la gestión de una mansión para crear una experiencia roguelike centrada en atraer intrusos, intensificar sus miedos y recolectar su esencia para crecer.
Gameplay
Cada ciclo se divide en fases de día y de noche. Durante el día, el jugador organiza las habitaciones de la mansión para crear trampas y configuraciones defensivas. Algunas salas especiales aportan habilidades únicas que refuerzan el conjuro, mientras que la Habitación del Corazón, fuente de poder, debe permanecer protegida en todo momento.
Por la noche, los exploradores entran en la propiedad y el jugador roba cartas de un mazo de conjuros. Estas permiten invocar espíritus, modificar pasillos, generar crujidos y gritos o atacar directamente a los visitantes para aumentar la tensión. Las cartas se pueden aplicar tanto a individuos como a habitaciones, elevando progresivamente los niveles de miedo.
Cuando el terror alcanza su punto máximo, el jugador decide si extraer la esencia o dejar escapar al intruso. La esencia obtenida permite ampliar la mansión, desbloquear nuevas salas y cartas. El ciclo se repite a medida que crece la infamia y aparecen adversarios más peligrosos, como la policía o sacerdotes. Los Albañiles de Piedra representan una amenaza especialmente temible en las fases finales.
Las decisiones estratégicas giran en torno al equilibrio entre la colocación de habitaciones para generar confusión y el uso eficiente de las cartas para maximizar la obtención de esencia. Cada partida construye tensión mediante la sincronización precisa de sustos y eliminaciones.
Modos de juego
Deck of Haunts se centra en una campaña para un solo jugador estructurada en días progresivos de desarrollo de la mansión. El jugador avanza a través de una serie de noches, perfeccionando su mazo y su distribución mientras enfrenta desafíos cada vez mayores procedentes de distintos tipos de visitantes humanos.
La estructura roguelike implica que cada intento conlleva elecciones permanentes en desbloqueos de cartas y ampliaciones de habitaciones que se mantienen durante toda la partida. El fracaso reinicia el progreso, pero permite conservar las estrategias aprendidas para futuros intentos.
No existen modos competitivos ni cooperativos separados. La experiencia se centra exclusivamente en la gestión solitaria del dominio encantado frente a intrusos controlados por IA.
Progresión y construcción de mazos
La colección de cartas constituye la base del avance a largo plazo. Los nuevos conjuros se obtienen mediante el gasto de esencia, ampliando las opciones de gritos, fantasmas, desplazamientos de suelo y otros efectos. El jugador configura su mazo según sus tácticas de susto o prioridades defensivas preferidas.
La variedad de habitaciones añade otra capa de estrategia, con ubicaciones que protegen el Corazón y generan callejones sin salida o amplificadores de miedo. Las salas especiales introducen poderes específicos que interactúan con el sistema de cartas durante las fases nocturnas.
Con el tiempo, la mansión aumenta su complejidad y atrae objetivos más peligrosos que ofrecen mayores recompensas cuando se consigue llevarlos a la locura.
¿Merece la pena jugarlo?
Deck of Haunts ofrece una combinación cohesionada de elementos de construcción de mazos y simulación que atrae a los aficionados a los roguelikes estratégicos. El ciclo día-noche proporciona una estructura clara, mientras que la gestión de cartas y habitaciones recompensa la planificación reflexiva.
Las reseñas de usuarios en Steam califican el juego como «Muy positivo» en general, con opiniones recientes que se mantienen «Mayoritariamente positivas». El título incluye una demo para quienes deseen probar primero las mecánicas.
Los jugadores que disfrutan gestionando sistemas, optimizando distribuciones y experimentando con sinergias de cartas encontrarán aquí una profundidad considerable. Quienes busquen opciones multijugador o acción más rápida pueden preferir otros géneros.