The Evidence Cleaner es un juego de simulación indie centrado en la limpieza de escenas del crimen. El jugador encarna a un operativo discreto encargado de eliminar las pruebas tras las operaciones de un sindicato en PC, ya sea con controles tradicionales o mediante mandos de movimiento en VR para interactuar físicamente con el entorno.
Gameplay
El ciclo principal consiste en retirar evidencias de forma metódica mientras se acerca la policía. Entre las tareas se incluyen cerrar bolsas para cadáveres, arrastrar restos hasta los puntos de eliminación y aplicar productos químicos para descomponer materia orgánica. Las manchas de sangre deben fregarse a fondo, y los casquillos y demás restos hay que recogerlos y embolsarlos. Un escáner UV permite detectar huellas y salpicaduras microscópicas que pasan desapercibidas a simple vista.
El sistema de físicas hace que cada acción resulte tangible, tanto al levantar cargas pesadas como al mover el equipo por la escena. Los contenedores industriales permiten incinerar o disolver los objetos recogidos para borrar cualquier rastro. La tensión aumenta a medida que se acercan las sirenas, obligando a priorizar la rapidez sin descuidar la minuciosidad para evitar ser descubierto.
Las interacciones exigen precisión y orden. Antes de eliminar una pista hay que localizarla, y todo debe transportarse después a unidades especializadas para su destrucción final. El proceso se repite en distintos escenarios, cada uno con distribuciones de evidencias y distribuciones espaciales que requieren estrategias adaptadas.
Modos de juego
El título se desarrolla exclusivamente en modo un jugador. Cada partida sitúa al jugador en una escena del crimen cerrada cuyo objetivo es siempre el mismo: eliminar todas las pruebas antes de que lleguen las autoridades. La progresión se basa en completar estos escenarios con distintos niveles de complejidad en la colocación de evidencias y los obstáculos del entorno.
Los límites de tiempo y las alertas de proximidad constituyen el principal desafío. No existen elementos competitivos ni cooperativos, por lo que la atención se centra en el rendimiento individual y la toma de decisiones bajo presión. Es posible volver a las mismas escenas para mejorar los tiempos o perfeccionar la técnica.
Controles y plataformas
La compatibilidad con VR y pantalla plana ofrece distintas opciones de juego. En VR, los mandos de movimiento permiten manipular objetos directamente, como cerrar cremalleras o fregar superficies con gestos naturales. Con teclado y ratón o mando convencional se realizan las mismas acciones mediante comandos asignados.
Los requisitos del sistema son moderados y permiten ejecutarlo en equipos Windows de gama media. La compatibilidad con VR abarca cascos que utilicen el estándar OpenXR, tanto en posición sentada como de pie. El diseño de doble modo garantiza que la simulación sea accesible independientemente del método de control preferido.
¿Merece la pena?
Este juego está dirigido a quienes buscan experiencias de simulación meticulosas y táctiles, con la tensión añadida de una cuenta atrás. El enfoque en las tareas de limpieza y gestión de pruebas genera un bucle centrado en la atención al detalle y la planificación eficiente. Al tratarse de una experiencia para un solo jugador, el resultado se mantiene constante sin factores externos.
Su disponibilidad en PC con soporte para VR amplía su público a quienes prefieren tanto el juego inmersivo como el convencional. Como título reciente sin puntuación agregada consolidada, la recepción dependerá de la tolerancia de cada jugador a los temas gráficos y a la mecánica precisa aunque repetitiva. Quienes disfrutan resolviendo problemas de forma metódica en situaciones de alta presión encontrarán que los sistemas principales responden a lo descrito.