S.T.A.R.V.E.: Farming Roguelike Deckbuilder es un juego de estrategia para un solo jugador que combina la gestión de cultivos mediante cartas con la progresión roguelike en PC. El jugador cultiva parcelas alienígenas con una baraja de plantas y herramientas mientras intenta cumplir los objetivos de producción que impone una corporación exigente.
Gameplay
El ciclo principal consiste en colocar cartas de cultivo en una cuadrícula para generar recursos y alcanzar las cuotas de cada temporada. Cada planta y herramienta se activa en momentos concretos: al plantarse, durante las fases de crecimiento o al cosechar. Sus efectos pueden orientarse en distintas direcciones para influir en las casillas adyacentes, por lo que la posición resulta clave para encadenar bonificaciones y multiplicar la producción.
Constantemente surgen amenazas que ponen en riesgo la cosecha. Criaturas alienígenas devoran las plantas, mientras que meteoritos, terremotos y suelos pobres dañan los campos. La baraja funciona como principal defensa: se pueden jugar cartas para neutralizar estos peligros antes de que destruyan la producción. El éxito depende de activar los efectos en el momento adecuado y de adaptar la estrategia a medida que las dificultades aumentan.
Entre intentos, el jugador visita la tienda de empleados para comprar paquetes de refuerzo que añaden nuevas plantas y herramientas. En el laboratorio es posible mutar cartas para crear evoluciones permanentes que se conservan entre partidas. Estos sistemas fomentan la experimentación con distintas combinaciones para construir motores de producción cada vez más eficientes.
Modos de juego
La experiencia principal se desarrolla en runs roguelike sobre un mapa estelar generado de forma procedimental. Cada expedición permite elegir planetas con tiendas, laboratorios o eventos aleatorios, además de los desafíos de cultivo. Las cuotas aumentan progresivamente hasta llegar a un final de alta presión en el que un solo fallo pone fin al intento.
Durante las partidas aparecen objetivos secundarios que otorgan recompensas extra y condicionan las decisiones de construcción. Gracias a la generación del mapa y a las mutaciones de cartas, cada ruta por la galaxia resulta distinta. El enfoque se centra en optimizar cada intento individual, sin mundos persistentes ni elementos competitivos.
Mecánicas principales y progresión
La construcción de la baraja constituye el núcleo de la estrategia. Las cartas representan tanto activos de producción como medidas defensivas, todas integradas en el mismo sistema de cuadrícula. Las formas de efecto rotables añaden una capa espacial: hay que planificar la disposición para maximizar la cobertura y reducir la exposición a los peligros.
Los desbloqueos permanentes amplían la colección con el tiempo. Los descubrimientos de intentos exitosos o fallidos incorporan nuevas cartas y mutaciones al conjunto disponible, permitiendo acceder a mejores opciones iniciales en partidas posteriores. Esta progresión meta recompensa la constancia sin modificar el carácter roguelike de cada expedición.
La gestión de recursos está directamente ligada al cumplimiento de las cuotas. Las cosechas se convierten en fondos para realizar compras durante la partida, mientras que no alcanzar los objetivos finaliza la sesión de forma inmediata. El diseño prioriza la eficiencia y la planificación por encima de la construcción de un imperio a largo plazo.
¿Merece la pena jugarlo?
El juego está dirigido a quienes disfrutan de los deckbuilders combinados con estructura roguelike y una ligera gestión de recursos. Su enfoque en un solo jugador y la variedad procedimental permiten repetir intentos sin necesidad de coordinación con otros jugadores. Aunque todavía no cuenta con reseñas de usuarios y su fecha de lanzamiento está por anunciar, el título sigue en desarrollo y sus sistemas se alinean con mecánicas ya consolidadas en el género. Quienes busquen un juego táctico en cuadrícula con tensión por objetivos de producción pueden encontrarle valor cuando salga al mercado.