RAD es un roguelike de acción en 3D ambientado en un mundo post-postapocalíptico tras dos cataclismos que la humanidad ha superado. El jugador encarna a un adolescente que se adentra en el Fallow, un yermo radiactivo en constante cambio repleto de criaturas extrañas. La mecánica principal consiste en explorar este territorio hostil armado principalmente con un bate, mientras la radiación provoca mutaciones que alteran el cuerpo y otorgan nuevas habilidades.
Gameplay
El combate se centra en ataques cuerpo a cuerpo con el bate, combinados con movimiento y posicionamiento para enfrentarse a grupos de enemigos. Cada incursión en el Fallow genera escenarios procedurales llenos de peligros y adversarios que exigen una adaptación rápida. La radiación acumulada obliga a equilibrar el avance con la exposición a toxinas que modifican permanentemente al personaje.
Las mutaciones constituyen el sistema de progresión principal. La exposición concede habilidades que van desde mayor movilidad hasta poderes ofensivos, aunque también alteran el aspecto y la forma física del protagonista de manera impredecible. Esto genera un intercambio donde el poder conlleva desventajas visibles y funcionales que se mantienen entre intentos. El entorno cambiante invita a repetir las exploraciones, ya que la disposición de enemigos y obstáculos varía en cada partida.
Los controles priorizan un movimiento fluido en tercera persona, saltos y ataques cuerpo a cuerpo que premian el timing y el espacio. La gestión de recursos implica decidir hasta dónde avanzar antes de retirarse o buscar mutaciones más potentes. El sistema favorece la experimentación, ya que distintas combinaciones de mutaciones ofrecen enfoques variados ante los mismos desafíos.
Modos de juego
El título es una experiencia roguelike para un solo jugador centrada en incursiones repetidas por el Fallow. Cada intento parte de un estado inicial y se desarrolla mediante mutaciones hasta que finaliza, momento en el que comienza una nueva partida con oportunidades distintas. La generación procedural garantiza que ninguna expedición se repita.
El progreso se conserva entre partidas a través de desbloqueos como opciones de inicio adicionales y revelaciones de la historia. Existen múltiples finales según las decisiones tomadas en exploraciones más profundas, lo que anima a probar diferentes estrategias de mutación en varias partidas. No hay modos multijugador ni competitivos.
Ambientación y estilo visual
El escenario post-postapocalíptico combina restos de dos civilizaciones derrumbadas con fauna mutada y entornos deformados por desastres sucesivos. Los gráficos presentan una estética colorida pero áspera que resalta las transformaciones grotescas del protagonista. El diseño de sonido refuerza el tema radiactivo con efectos distorsionados y una banda sonora atmosférica que varía según la intensidad de cada incursión.
La exploración desvela fragmentos de la historia del mundo diseminados por el Fallow. Estos detalles aparecen de forma gradual a medida que se sobrevive a expediciones más largas y se descubren nuevas zonas. El entorno justifica el sistema de mutaciones al ofrecer una razón lógica para los cambios corporales constantes que enriquecen la jugabilidad.
¿Merece la pena jugarlo?
En Steam cuenta con una recepción mayoritariamente positiva, con un 76 % de valoraciones positivas de más de 600 reseñas. Los jugadores suelen destacar el sistema de mutaciones y cómo diferencia el juego de otros roguelikes habituales. La curva de dificultad resulta atractiva para quienes prefieren la permamuerte y la progresión por prueba y error.
Está dirigido a jugadores que buscan roguelikes de acción en solitario centrados en la transformación del personaje y la exploración procedural, sin elementos multijugador ni contenido por temporadas. Su lanzamiento en 2019 implica que la experiencia se mantiene sin actualizaciones ni expansiones posteriores. Quienes prefieran un roguelike compacto y autoconcluido con un bucle distintivo basado en mutaciones encontrarán valor constante en sus mecánicas principales.
- Gran variedad de mutaciones que favorecen la rejugabilidad
- Enfoque claro en partidas para un solo jugador sin distracciones
- Mundo atmosférico que respalda las mecánicas centrales