Werewolf: The Apocalypse - Earthblood The Exiled One es un juego de rol de acción para un solo jugador en el que controlas a Cahal, un hombre lobo cambiante que se enfrenta al conflicto entre la naturaleza y la expansión industrial en el noroeste de Estados Unidos.
Gameplay
La jugabilidad se centra en explorar zonas centrales desde las que se lanzan misiones en instalaciones vinculadas a la contaminación y la extracción de recursos. Puedes alternar entre tres formas según la situación: la humana, para hablar con otros personajes y usar terminales o maquinaria sin alertar a nadie; la de lobo, ideal para moverte en sigilo por espacios reducidos, seguir rastros y explorar sin ser visto; y la de Crinos, que desata ataques cuerpo a cuerpo devastadores contra guardias y enemigos.
Durante los enfrentamientos se acumula Furia por los daños ambientales y las acciones corporativas. Al alcanzar su máximo, el personaje entra en frenesí, aumentando su agresividad pero perdiendo control. Un árbol de habilidades permite especializarse en arquetipos que potencian sigilo, daño o habilidades sobrenaturales inspiradas en la naturaleza. En Penumbra, un reino intermedio, los desafíos de un Gran Espíritu ofrecen recompensas como nuevos accesos entre zonas.
Modos de juego
La experiencia se limita a una campaña para un solo jugador formada por misiones principales que impulsan la trama y objetivos secundarios que se desbloquean según las decisiones previas. Los mundos centrales conectan estas misiones y permiten volver atrás una vez abiertos los atajos. Penumbra funciona como espacio aparte para retos independientes que no afectan al progreso principal, pero sí proporcionan recompensas y opciones de exploración adicionales.
No hay modos multijugador ni competitivos. Todo gira en torno a una estructura narrativa de un solo jugador que combina infiltración, combate directo y una ligera gestión de recursos a través de la Furia y el cambio de forma.
Mecánicas de transformación
El cambio de forma se realiza de forma fluida en cualquier momento, salvo en zonas restringidas. Cada transformación implica compensaciones tácticas claras: la forma de lobo destaca en aproximaciones silenciosas y navegación, pero carece de interacción y daño elevado; la humana permite pasar desapercibido entre PNJ para dialogar y resolver puzles con terminales; la de Crinos aporta potencia bruta para acabar con grupos de enemigos, aunque atrae atención y consume Furia rápidamente.
La progresión está ligada a estos sistemas: las inversiones en habilidades mejoran las características de cada forma, y la narrativa ambiental de los centros refuerza por qué ciertas estrategias funcionan mejor que otras frente a la seguridad.
¿Merece la pena jugarlo?
La recepción ha sido desigual: se elogia la fluidez del combate y el sigilo al cambiar de forma, pero se critica la repetición de las misiones y el ritmo irregular de la historia. El juego atrae sobre todo a quienes buscan acción en tercera persona centrada en las habilidades sobrenaturales de un único personaje dentro de un entorno de zonas abiertas, en lugar de grandes experiencias multijugador o sistemas RPG complejos.
Quienes buscan una fantasía licántropa con diferencias mecánicas claras entre formas encontrarán en la campaña una propuesta sólida a través de su infiltración y combates impulsados por la Furia. Está disponible en PC, se ejecuta como un paquete completo para un solo jugador y carece de contenido estacional o elementos de servicio en directo.