Tallowmere 2: Curse of the Kittens es un roguelike de acción indie en el que el jugador debe limpiar salas de mazmorras generadas de forma procedural mientras gestiona su supervivencia y progresión. El ciclo principal consiste en avanzar por cámaras conectadas donde los enemigos aparecen en mayor número y, tras cada combate, hay que localizar la llave para continuar. Al empezar, se elige un personaje y un arma inicial, y luego se adapta la estrategia en cada partida, ya que las salas, los adversarios y los objetos cambian en cada intento.
Gameplay
La experiencia se centra en un combate medido y en la gestión de recursos. Levantar el escudo permite bloquear ataques mientras se busca el momento adecuado para contraatacar. Al eliminar a todos los enemigos de una sala aparece la llave que abre el siguiente tramo. A medida que avanza la partida, aumenta el número de adversarios, por lo que resulta clave elegir bien el arma y calcular los tiempos. Cada arma ofrece patrones de ataque y alcances distintos, por lo que conviene cambiar de equipo según las amenazas de cada cámara.
La progresión se basa en subir de nivel y conseguir objetos. Durante la exploración aparecen armas, escudos, bendiciones y pociones que permiten personalizar estadísticas y habilidades. Los objetos de mayor rareza se encuentran en las zonas más profundas y ofrecen efectos más potentes. La salud se recupera con pociones, corazones repartidos por el escenario o visitando a Lady Tallowmere. La partida termina cuando el jugador ya no puede seguir avanzando, y la puntuación final depende únicamente de la sala más lejana alcanzada.
La generación procedural garantiza variedad entre intentos. Las salas, la composición de enemigos, la aparición de objetos y los modificadores temporales cambian en cada partida. Esta aleatoriedad se combina con desbloqueos permanentes que se obtienen al llegar más lejos, ampliando las opciones iniciales para futuras partidas sin penalizar los primeros fracasos.
Modos de juego
El juego incluye dos modos para adaptarse a distintos estilos. En solitario el objetivo es dominar las mecánicas y las combinaciones de objetos por cuenta propia. El modo cooperativo local permite que dos jugadores compartan pantalla y naveguen juntos por las mismas salas, coordinando la subida de escudos, los ataques y la recogida de llaves.
El modo cooperativo mantiene los mismos sistemas procedurales y la misma escalada de enemigos que en solitario. Como ambos jugadores comparten la pantalla, es necesario prestar atención a la posición para evitar solaparse con las amenazas, aunque cada uno conserva la libertad de elegir su arma y sus objetos.
Progresión y sistemas de botín
El avance está ligado a la profundidad alcanzada. Las primeras salas presentan enemigos básicos y objetos comunes, mientras que las zonas posteriores aumentan la densidad de adversarios y ofrecen recompensas más raras. Las bendiciones y pociones aportan ventajas temporales o situacionales que pueden cambiar el ritmo del combate en plena partida. Los desbloqueos amplían el catálogo de personajes y armas disponibles al inicio de cada intento, premiando el progreso constante con mayor variedad en lugar de reinicios.
La calidad de los objetos crece con el número de salas recorridas. En las profundidades aparecen equipos de mayor nivel que modifican el estilo de juego, como escudos más resistentes o armas con efectos especiales. El jugador debe equilibrar la limpieza agresiva de las salas con la conservación de salud para maximizar el contador de salas que determina la puntuación final.
¿Merece la pena jugarlo?
Tallowmere 2: Curse of the Kittens está dirigido a quienes buscan un roguelike de mazmorras con generación procedural y opciones de multijugador local. El énfasis en el combate sala por sala, el uso del escudo y la variedad de armas crea un bucle centrado en la adaptación durante sesiones largas. Quienes prefieran partidas en solitario o cooperativas en pantalla compartida encontrarán mecánicas coherentes en ambos modos.
El título atrae a los aficionados a los juegos de acción indie que valoran la rejugabilidad gracias a la aleatoriedad y a los desbloqueos progresivos. Su estructura permite repetir partidas sin barreras de progresión externas, por lo que resulta adecuado tanto para sesiones cortas como prolongadas en PS5. Los jugadores que aprecian objetivos claros, como la recogida de llaves y el seguimiento de la puntuación según la profundidad, encontrarán un sistema sencillo pero enriquecido por las opciones de objetos y personajes.