I Think I Saw a Kitten es un juego de acción y puzles casual para PC en el que controlas a un gatito que debe recorrer laberintos complejos. Combina exploración relajada con retos de movimiento preciso, donde cada deslizamiento requiere planificación para esquivar peligros y enemigos que pueden acabar la partida al instante.
Gameplay
El sistema principal consiste en deslizar al gatito por cada fase hasta que choca contra una pared u objeto. Una vez iniciado el movimiento, el gatito sigue en línea recta, por lo que hay que calcular bien el impulso y la posición. El objetivo es recoger las tres estrellas repartidas por el laberinto y evitar enemigos y peligros del entorno, como rocas que caen o suelos de lava. Llegar al pez al final del nivel completa la fase y desbloquea la siguiente.
La dificultad aumenta a medida que avanzas. Las primeras fases presentan trayectorias sencillas y obstáculos básicos, mientras que las posteriores incorporan patrones de movimiento más complejos, enemigos más ajustados y peligros combinados que exigen planificar varios movimientos por adelantado. El reto se centra en dominar el deslizamiento para pasar por zonas seguras estrechas y sincronizar los movimientos con las amenazas móviles. Cada decisión importa, ya que un solo deslizamiento mal calculado puede terminar la partida.
Modos de juego
El juego ofrece una secuencia continua de fases sin opciones competitivas ni multijugador. Todo se desarrolla en sesiones individuales cuyo objetivo es completar cada laberinto recogiendo todas las estrellas. La progresión se produce de forma natural al superar niveles, y el aumento de dificultad se gestiona dentro de este flujo único de retos.
Progresión de niveles
Las fases están diseñadas para introducir los mecánicas de forma progresiva. Los primeros puzles se centran en la navegación en línea recta y la evasión básica de peligros. Los siguientes añaden elementos como posiciones de enemigos variables y amenazas ambientales combinadas. Esta estructura invita a repetir cada fase para encontrar la ruta óptima que permita conseguir las tres estrellas. El diseño premia la observación y la optimización de trayectorias más que la velocidad o los reflejos.
¿Merece la pena jugarlo?
Quienes disfrutan de puzles metódicos con un tono ligero encontrarán atractivos los mecánicas de deslizamiento y la navegación entre peligros. La ausencia de presión temporal permite planificar con calma, y la recogida de estrellas añade valor de repetición a cada fase. Quienes buscan acción rápida o funciones sociales pueden encontrar menos atractivo el formato individual basado en niveles. El juego resulta ideal tanto para sesiones cortas centradas en completar laberintos concretos como para periodos más largos dedicados a perfeccionar rutas en fases más exigentes.