Dying Light - Hellraid es un modo de acción RPG que se incorpora al juego base mediante un DLC de pago. Se accede a través de una máquina recreativa misteriosa que aparece en la Torre tras un apagón en Harran. El modo traslada a los jugadores desde las calles infestadas de zombis hasta una fortaleza demoníaca repleta de nuevas amenazas.
Gameplay
El núcleo de la experiencia gira en torno al combate cuerpo a cuerpo contra enemigos demoníacos en pasillos de piedra y cámaras poco iluminadas. Los participantes empuñan espadas, hachas y martillos medievales para abrirse paso entre grupos de adversarios que aumentan según el tamaño del grupo. El movimiento y los ataques destacan por la importancia del tempo y la posición en espacios reducidos, con recorridos pensados para repetirse y mejorar los resultados. Las armas obtenidas en estas partidas se conservan para usarlas en el mundo principal de Harran una vez que se avanza de rango en Hellraid.
Las recompensas aparecen como objetivos opcionales que otorgan premios adicionales al completarse. Estas misiones fomentan la exploración del interior de la fortaleza mientras se gestionan recursos y la aparición de enemigos. La experiencia combina los elementos de supervivencia del título original con combates de ambientación fantástica, centrados en el enfrentamiento directo más que en la exploración a gran escala.
Modos de juego
Hellraid funciona como un modo independiente de exploración de mazmorras, separado de la campaña principal. Cada sesión consiste en limpiar zonas de la fortaleza invadidas por siervos infernales, con una progresión ligada al aumento de rango que desbloquea más armamento. Las recompensas ofrecen desafíos concretos dentro de cada partida, aportando estructura a la exploración libre de la fortaleza.
El modo admite tanto partidas en solitario como sesiones cooperativas de hasta cuatro jugadores. El número y la dificultad de los enemigos se ajustan al tamaño del grupo, manteniendo la presión tanto si entra una sola persona como si lo hace un equipo completo. No se han confirmado otros modos aparte de esta estructura principal de incursión.
Integración con Dying Light
El modo se conecta directamente con el hub de la Torre en Harran. Los jugadores localizan la máquina recreativa en el sótano para iniciar el paso al reino infernal. El progreso en Hellraid, incluidas las nuevas armas, se transfiere al mundo principal para seguir usándolas contra las amenazas habituales. Esta conexión permite que el combate fantástico complemente la mecánica de supervivencia original sin necesidad de abandonar el escenario establecido.
¿Merece la pena jugarlo?
Hellraid está pensado para quienes ya tienen Dying Light y buscan una alternativa compacta centrada en combates cuerpo a cuerpo dentro de mazmorras. La opción cooperativa permite compartir el desafío con grupos contra fuerzas enemigas ajustadas, mientras que las partidas en solitario ponen a prueba la destreza individual en el mismo entorno. Las opiniones en las principales plataformas son dispares; algunos destacan su alcance limitado y la repetición tras las primeras partidas. No hay contenido estacional ni actualizaciones importantes posteriores al lanzamiento, por lo que el modo se mantiene en su estado de 2020. Quienes busquen sesiones breves y repetibles de corte fantástico dentro de un marco de acción conocido pueden encontrarlo interesante, mientras que quienes esperen campañas extensas deberían valorar su duración antes de comprarlo.