Dead Cells es un roguelite de acción y plataformas con toques metroidvania que pone al jugador al mando de un experimento alquímico fallido en una isla maldita. La partida se centra en explorar un castillo enorme y cambiante lleno de guardianes hostiles, todo a través de un sistema de combate 2D con mecánicas souls-lite. Avanzar exige enfrentarse a los enemigos sin puntos de control, ya que cada muerte devuelve al jugador al inicio conservando los desbloqueos conseguidos en intentos anteriores.
Gameplay
El ciclo principal combina exploración y combate en un entorno interconectado. El jugador recorre caminos ramificados a través de varios niveles mientras desbloquea habilidades, mutaciones, aptitudes y armas que se conservan entre partidas. Esta estructura mezcla la libertad del diseño metroidvania con el riesgo constante de la muerte permanente, incentivando intentos repetidos para descubrir nuevas rutas y mejoras.
El combate prioriza controles precisos y encuentros exigentes pero justos contra enemigos complicados. El movimiento incluye un rodillo de emergencia para esquivar, permitiendo salir de situaciones peligrosas durante combates intensos. Cada cuerpo que posee el jugador tiene una durabilidad limitada, obligando a decidir rápidamente cuándo atacar o retirarse a medida que avanza la partida.
Los desbloqueos se acumulan entre intentos y abren niveles y mejoras adicionales que amplían las opciones sin eliminar la necesidad de completar una partida completa de una vez. El diseño premia el aprendizaje de patrones enemigos y distribuciones de niveles mediante fracasos repetidos, hasta lograr un avance exitoso hacia el jefe final.
Modos de juego
El juego funciona en un modo individual centrado en partidas que combinan exploración y combate. Cada intento comienza desde el principio tras morir, aunque elementos persistentes como caminos y habilidades desbloqueadas ofrecen ventajas progresivas para futuros intentos. Este sistema genera un ciclo de descubrimiento donde el jugador prueba nuevas combinaciones de armas y mutaciones en las mismas zonas interconectadas.
El diseño ramificado de niveles permite distintas rutas por el castillo en partidas sucesivas, favoreciendo enfoques variados para llegar al final. La ausencia de puntos de control hace que cada decisión tenga peso, y el éxito se mide por alcanzar al jefe final sin interrupciones.
Exploración y progresión
El entorno del castillo cambia entre partidas, pero mantiene una estructura interconectada que revela nuevas zonas a medida que se acumulan desbloqueos. El jugador puede poseer distintos cuerpos para moverse y combatir, cada uno con sus propias limitaciones que influyen en la estrategia durante la exploración. El progreso retenido de intentos anteriores abre secciones antes inaccesibles, ampliando poco a poco el espacio jugable sin modificar el riesgo principal de la muerte permanente.
Las mutaciones y habilidades adquiridas con el tiempo modifican la forma de abordar tanto el combate como la navegación. Este sistema permite experimentar con diferentes equipamientos, manteniendo la necesidad de dominar los fundamentos del movimiento y el tempo.
¿Merece la pena jugarlo?
Dead Cells está pensado para quienes buscan experiencias roguelite exigentes combinadas con exploración metroidvania y un combate 2D preciso. Los desbloqueos persistentes motivan a seguir intentándolo, mientras que la falta de puntos de control exige concentración y adaptación en cada partida. Quienes valoran encuentros difíciles pero justos y la satisfacción de progresar poco a poco mediante el juego repetido encontrarán el sistema gratificante. El juego sigue disponible en PC con sus mecánicas principales intactas, ofreciendo una experiencia completa para los aficionados al género que aprecian aprender a través del error.