Toll es un juego de simulación para un solo jugador en PC que combina mecánicas incrementales con elementos narrativos en una experiencia única como barquero. El jugador encarna a un alma que selló un pacto con la Muerte para transportar a los difuntos a través de los ríos del inframundo y recolectar las monedas de sus ojos hasta reunir lo necesario para pagar su propio pasaje.
Gameplay
El ciclo principal consiste en remar una barca por cinco ríos diferentes, cada uno con reglas propias que modifican el comportamiento de las almas y el desarrollo del trayecto. Las almas suben a bordo y el jugador gestiona su transporte mientras los muertos comparten historias y observaciones que quedan registradas en un libro personal. Las monedas recolectadas funcionan como moneda principal, y el jugador puede ajustar el precio del peaje para influir en qué almas aparecen y qué ofrecen a cambio. De vez en cuando surgen presagios como niebla o caída de ceniza, que generan oportunidades o complicaciones durante el cruce. Es posible remar manualmente haciendo clic o manteniendo pulsado el ratón, comprar esqueletos que realicen el trabajo de forma automática o dejar que el progreso siga avanzando incluso con el juego cerrado. El libro lleva un registro de todas las conversaciones con los muertos y los comentarios de la propia Muerte, añadiendo una capa de documentación a la rutina.
Las interacciones con los espíritus del río se producen de forma periódica sin interrumpir la acción. Estas entidades plantean preguntas sobre la vida anterior del jugador y las respuestas influyen en cómo tratará el río los cruces siguientes. Las decisiones sobre precios y qué almas priorizar introducen variabilidad, ya que algunas almas marcadas tienen mayor valor pero pueden acarrear costes posteriores. En ocasiones la barca puede navegar en ambos sentidos, permitiendo viajes excepcionales que transportan entidades de vuelta al mundo de los vivos a cambio de recompensas considerables. Hades reclama periódicamente los ingresos a cambio de sombras que desbloquean reliquias permanentes entre partidas, y su opinión cambiante afecta al proceso.
Modos de juego
Los cinco ríos funcionan como etapas secuenciales con mecánicas propias, no como modos seleccionables por separado. Estigia introduce el transporte básico de almas y el primer compañero esqueleto. Aqueronte añade peso a las almas, lo que afecta a la velocidad y al pago. Lete presenta almas olvidadizas que pueden alejarse. Flegetonte implica condiciones de quemadura que afectan a la barca. Cocito introduce hielo congelado que envuelve el casco y exige un precio específico. La progresión avanza por estos ríos en orden, cada uno construyendo sobre los sistemas anteriores e introduciendo nuevas restricciones y oportunidades para la recogida de monedas y las entradas en el libro.
No existen modos multijugador ni competitivos tradicionales. Todo se centra en el bucle incremental para un solo jugador de cruces repetidos, gestión de monedas y acumulación narrativa hasta llegar a un final definido.
Narrativa y progresión
Ciento cuarenta y siete frases distintas de los muertos aportan ambientación durante los viajes, desde lo humorístico hasta lo conmovedor, todas conservadas junto a los comentarios de la Muerte. La experiencia evita deliberadamente los bucles infinitos habituales del género y concluye tras unas tres horas con una compra final, un cruce y un intercambio. El jugador puede reiniciar después si lo desea, pero la partida completada representa un final intencionado y no un ciclo continuo. Las reliquias adquiridas con sombras persisten entre reinicios, ofreciendo una forma ligera de progresión meta vinculada a las valoraciones de Hades.
¿Merece la pena jugarlo?
Toll está pensado para jugadores que buscan simulaciones incrementales breves y autoconclusivas con un fuerte componente narrativo y sin microtransacciones, publicidad ni elementos de servicio en vivo. Su sistema de progreso sin conexión y la automatización mediante esqueletos permiten sesiones flexibles sin temporizadores ni sistemas de energía. La duración finita y el final explícito atraen a quienes prefieren una historia completa en lugar de un ciclo interminable. La ausencia de requisitos de conexión o cuentas mantiene el foco en la experiencia local basada en archivos. Quienes disfrutan gestionando recursos de forma reflexiva junto con elecciones ocasionales de diálogo encontrarán las mecánicas gratificantes, mientras que quienes prefieran contenido abierto o multijugador deberían buscar otras opciones. El juego cumple exactamente lo que promete su premisa sin elementos adicionales.