PROTOCOL: VOID es un ARPG de acción en pixel art para PC que pone el acento en la creación de builds mediante armas, habilidades y mejoras cibernéticas dentro de un entorno digital hostil. El jugador elige entre cuatro clases distintas y combina árboles de pasivas, implantes de reliquia y botín aleatorio para crear configuraciones especializadas de combate y progresión.
Gameplay
El bucle principal gira en torno a la exploración de contratos y misiones, donde el combate se basa en el manejo de armas y el uso de habilidades. Los builds pueden centrarse exclusivamente en armas con efectos como proyectiles teledirigidos, críticos explosivos o disparos perforantes, sin depender solo de las habilidades. Hay más de 300 implantes de reliquia que modifican tanto las habilidades como las armas para generar nuevas interacciones y estilos de juego. El botín ofrece equipamiento con estadísticas aleatorias que se pueden mejorar, reciclar o transformar en versiones más potentes. Las cuatro clases cuentan con mecánicas propias: Rifler se centra en la precisión a distancia, Hacker en la manipulación digital, Tank en la resistencia y el control de masas, y Mage en canalizar poderes elementales o energéticos, cada una con sus propios árboles de habilidades y pasivas.
La progresión del personaje invita a experimentar con armas, implantes, pasivas y equipamiento. El sistema permite tanto el juego en solitario como el cooperativo, con builds que pueden complementarse o contrastarse en sesiones compartidas. Las notas de equilibrio indican que la cantidad de habilidades, objetos y modificadores puede generar variaciones ocasionales en la potencia de los builds, con ajustes previstos a través de pruebas y opiniones de la comunidad.
Modos de juego
Las misiones de historia forman el eje narrativo y guían al jugador por objetivos estructurados en la frontera digital. Los contratos repetibles ofrecen desafíos continuos con recompensas que impulsan la progresión de equipo. Las misiones de Data Disk aumentan la dificultad para el contenido de endgame e incorporan amplias opciones de crafteo para preparar encuentros más exigentes. Estos modos combinan progresión lineal con actividades repetibles y escalables, permitiendo alternar entre la historia guiada y el grind de contratos.
El cooperativo online admite hasta cuatro jugadores, lo que permite formar grupos con clases distintas o variaciones de la misma clase. El mercado de jugadores online facilita el comercio y las interacciones económicas, donde los objetos se pueden publicar, comprar o intercambiar entre participantes.
Personalización de builds y progresión
La personalización va más allá de la elección inicial de clase gracias a sistemas en capas. Las configuraciones centradas en armas permiten modificarlas directamente mediante implantes que alteran el comportamiento de los proyectiles o los tipos de daño. Los árboles de habilidades se ramifican en caminos especializados, mientras que las opciones pasivas mejoran la supervivencia o el daño. El ciclo de crafteo consiste en encontrar objetos base, aplicar mejoras y reciclar equipo no deseado para obtener recursos que impulsen nuevas mejoras. Esta profundidad resulta atractiva para quienes disfrutan de la teoría y las pruebas de combinaciones tanto en solitario como en grupo.
¿Merece la pena jugarlo?
PROTOCOL: VOID está dirigido a aficionados de los ARPG de acción que valoran la variedad de builds y la progresión basada en botín por encima de las narrativas lineales. El énfasis en configuraciones centradas en armas junto al desarrollo de habilidades, combinado con modificadores de reliquia y soporte cooperativo, atrae a quienes buscan rejugabilidad a través de la experimentación. Como título próximo a estrenarse sin elementos de pago por ventajas y con el poder ligado directamente al tiempo de juego, resulta adecuado para jugadores que aceptan el desarrollo indie, donde el equilibrio evoluciona según la opinión de la comunidad. Quienes busquen ARPG de pixel art con una sólida personalización y funciones de comercio online encontrarán que sus sistemas se ajustan a las expectativas habituales del género. El enfoque de un solo desarrollador implica que la experiencia prioriza las mecánicas principales frente a una presentación pulida, por lo que encaja con los entusiastas que valoran la profundidad mecánica.