Mel The Pyramid Cat es un platformer de precisión en 2D disponible en PS5, donde controlas a Mel, un explorador felino que atraviesa pirámides inspiradas en el antiguo Egipto llenas de tesoros y peligros. La propuesta combina acción, aventura y mecánicas casuales a lo largo de cuarenta niveles artesanales, centrados en el timing, los reflejos y los movimientos precisos en lugar de combates complejos o exploración libre.
Gameplay
El movimiento se basa en saltos y dashes para superar plataformas, huecos y obstáculos. Hay que esquivar enemigos voladores, pinchos, trampas mágicas, objetos malditos que se activan y caídas al vacío mientras se avanza por cámaras oscuras y pasillos dorados. Cada nivel se completa al recoger las joyas preciosas, que constituyen el objetivo principal.
Los controles son sencillos y permiten un aprendizaje rápido, tanto para jugadores jóvenes como para quienes se inician en los platformers. La dificultad aumenta de forma progresiva a lo largo de las cuarenta fases, introduciendo ventanas de tiempo más ajustadas, patrones de enemigos adicionales y mecánicas combinadas como plataformas móviles o peligros cronometrados. El diseño artesanal garantiza variedad visual constante, alternando entre tumbas arenosas, ruinas ocultas y salas repletas de artefactos que aportan nuevos retos sin sobrecargar con sistemas adicionales.
El avance sigue un camino lineal por las pirámides, recompensando la ejecución precisa y los intentos repetidos en las secciones más exigentes. No existen power-ups ni mejoras de personaje que modifiquen las habilidades base, por lo que el progreso depende exclusivamente de la mejora de la destreza del jugador.
Modos de juego
El título ofrece una aventura continua estructurada en sus cuarenta niveles. Se avanza de forma secuencial, desbloqueando nuevas zonas al completar etapas y pudiendo volver a las anteriores para mejorar marcas o lograr la recogida total. No hay modos competitivos, cooperativos ni infinitos, y la experiencia se mantiene en modo individual sin funciones online ni reglas alternativas.
El diseño de niveles incluye checkpoints que permiten reiniciar desde puntos cercanos tras un fallo, facilitando el entrenamiento en secciones concretas. Se alternan fases cortas y largas para variar el ritmo, sin caminos ramificados ni selección de dificultad más allá del aumento natural de la exigencia.
Entornos y progresión
Los escenarios se inspiran en el antiguo Egipto, con tumbas arenosas, cámaras doradas y ruinas ocultas. A medida que se avanza, aparecen nuevos enemigos y mecánicas que mantienen el interés gracias a los cambios de entorno, sin depender de una narrativa extensa. El foco se mantiene en la navegación y la evasión de peligros, limitando los secretos a las joyas situadas al final de cada nivel.
Las cuarenta fases conforman una campaña de duración media, adecuada para sesiones de distinta longitud. Los primeros niveles enseñan los saltos y dashes básicos, mientras que los posteriores combinan varias amenazas a la vez, poniendo a prueba el dominio del timing y el posicionamiento.
¿Merece la pena jugarlo?
Mel The Pyramid Cat está dirigido a jugadores que buscan un platformer de precisión centrado, con una curva de aprendizaje accesible y una dificultad creciente. Sus controles directos y su estructura por niveles lo hacen adecuado tanto para partidas casuales como para jugar en familia, mientras que la exigencia de movimientos precisos atrae a quienes disfrutan perfeccionando sus recorridos.
Sin modos adicionales ni actualizaciones posteriores, el juego ofrece una experiencia cerrada centrada en su bucle principal. Quienes valoran aventuras de duración media con objetivos claros y coherencia visual encontrarán satisfacción al completar el conjunto de niveles. La ausencia de multijugador o contenido extra mantiene las expectativas alineadas con las de un platformer tradicional para un solo jugador.