Kubi Meguri es un simulador para PC en el que se controla al fantasma de un guerrero decapitado. El personaje recorre un inframundo envuelto en miasma errante, cruza el lecho de un río de los muertos cubierto de niebla y atraviesa otros dominios en constante cambio. El avance depende de encontrar y llevar cabezas cercenadas, cada una de las cuales abre el acceso a un infierno distinto.
Gameplay
El núcleo del juego consiste en explorar a pie. El jugador avanza por cada entorno mientras la cabeza equipada decide qué pesadilla se abre a continuación. Entre las cabezas disponibles hay una máscara de zorro, una hannya, una otafuku, una muñeca de hojalata y el rostro inexpresivo de un extraño de una era futura. Cambiar de cabeza es el mecanismo principal que ramifica el camino.
Durante el trayecto aparece una chica llamada Utsuwa, el Recipiente. Hay que responder a sus preguntas y la combinación de la respuesta con la cabeza que se lleva determina el siguiente destino. Las respuestas sensatas mantienen los mundos relativamente estables, mientras que las cada vez más desquiciadas aumentan el karma y deforman los propios escenarios.
Otros elementos incluyen poemas de muerte murmurados por los difuntos errantes y un mapa que registra cada infierno visitado. Completar suficiente mapa conduce al Fin. La experiencia completa admite teclado y mando y carece de combates u objetivos tradicionales.
Modos de juego
El modo principal es una peregrinación a pie por el más allá. No existe un objetivo fijo ni un final correcto, solo el avance continuo por paisajes oníricos que combinan escenarios japoneses serenos con pequeñas absurdidades. El jugador camina, recoge cabezas, responde preguntas y observa cómo el karma transforma el entorno.
Existe además un modo independiente llamado Yomi Eight que sigue el estilo del horror japonés de «encuentra la anomalía». El jugador recorre un pasillo en bucle y debe decidir si retroceder cuando algo parece fuera de lugar, como un rostro mal colocado, un cartel alterado o una sombra que se desplaza. Ocho anomalías se ocultan entre los pasillos y detectarlas correctamente decide hasta dónde se avanza.
Los infiernos
Cada cabeza abre un infierno distinto. Entre ellos hay una sala de tatami sin fin, un baile de máscaras con rostros de bestias, un mundo ahogado, un cementerio de ondas de radio muertas y una aldea de espantapájaros. Estos lugares mezclan la estética japonesa habitual con elementos que no pertenecen a ningún tiempo ni lugar concreto, generando una sensación de inquietud progresiva sin recurrir a la violencia gráfica.
El sistema de mapa registra las visitas a estos infiernos. A medida que se van anotando más ubicaciones, la peregrinación se acerca a su conclusión. El karma acumulado por respuestas desquiciadas puede modificar el aspecto y el comportamiento de los mundos posteriores, por lo que cada partida ofrece resultados visuales y atmosféricos diferentes.
¿Merece la pena jugarlo?
Kubi Meguri está pensado para quienes prefieren experiencias de simulación lentas y atmosféricas centradas en la exploración y en elecciones narrativas sutiles, en lugar de acción o competición. La falta de un objetivo convencional o de una condición de victoria lo convierte en un viaje meditativo por un más allá moldeado por las decisiones personales y por el karma acumulado.
Los dos modos aportan variedad dentro del mismo tono pausado. La peregrinación principal gira en torno al cambio de cabeza y a las consecuencias que deforman el mundo, mientras que Yomi Eight ofrece sesiones breves y autónomas de caza de anomalías. Ambos se basan en la observación y la paciencia, sin requerir reflejos ni gestión de recursos.
Quienes se sientan atraídos por escenarios oníricos, influencias del folclore japonés y mecánicas que recompensan las repeticiones mediante entornos que cambian encontrarán aquí el mayor interés. El juego funciona en PC con controles sencillos y no exige conocimientos previos de títulos similares.