HolyMoly es un shooter roguelite en tercera persona que combina acción y estética indie en un paquete caótico. Los jugadores controlan héroes excéntricos encargados de proteger una vaca dorada sagrada frente a oleadas constantes de enemigos en campos de batalla fantásticos. La experiencia se centra en defender la base, progresar rápidamente mediante mejoras y un combate a distancia que se intensifica con cada oleada.
Gameplay
El bucle principal consiste en defender un objetivo fijo mientras gestionas recursos y adaptas tu build al momento. Cada héroe cuenta con armas y habilidades propias, incluidas potentes habilidades definitivas que pueden cambiar el rumbo en los momentos más intensos. A medida que avanza la partida, se recoge oro, se abren cofres para obtener nuevas opciones y se eligen cartas de mejora que modifican estadísticas, habilidades o herramientas defensivas. Estas decisiones suelen generar picos de poder impredecibles que convierten una build sólida en algo extremadamente efectivo o inesperadamente frágil.
El sistema de reparación añade otra capa de profundidad, ya que exige atender estructuras dañadas como puertas o barricadas mientras llegan las amenazas. Los objetos repartidos por los mapas permiten interactuar con ellos, lo que a veces concede ventajas y otras veces complica la situación, obligando a reaccionar con rapidez. La perspectiva en tercera persona mantiene el combate fluido, permitiendo moverse entre las oleadas sin perder de vista la protección de la vaca central.
Modos de juego
HolyMoly permite jugar en solitario para quienes prefieren enfrentarse solos a los desafíos crecientes. El cooperativo online admite dos jugadores, que pueden dividirse tareas como cubrir distintas rutas de acceso, encargarse de las reparaciones o concentrar el fuego en objetivos prioritarios. El modo cooperativo se centra en la coordinación sin sistemas de emparejamiento complejos, manteniendo las partidas sencillas y enfocadas en la supervivencia compartida.
Ambos modos comparten los mismos sistemas de progresión, con mapas que presentan secuencias de oleadas fijas o un caos más abierto que aumenta la presión con el tiempo. Los encuentros contra jefes marcan las partidas más largas, poniendo a prueba si la build elegida resiste ataques especializados sin descuidar la defensa principal.
Héroes y progresión
La selección comienza con un elenco de héroes peculiares y competentes, cada uno con armas características, rasgos pasivos y habilidades definitivas. Las partidas fomentan la experimentación, ya que las mejoras se ramifican en distintas direcciones y recompensan a quienes combinan poder ofensivo con objetos de utilidad que refuerzan las defensas o generan recursos. La estructura roguelite implica que cada intento comienza desde cero, aunque el conocimiento acumulado sobre patrones enemigos y distribución de los mapas ayuda a mejorar los resultados futuros.
Los cofres y las recompensas de oro alimentan este ciclo, ofreciendo la posibilidad de ajustar el equipo durante la partida. Algunas mejoras potencian el combate directo, mientras que otras aceleran las reparaciones o añaden control de área para manejar grupos más numerosos de enemigos.
¿Merece la pena jugarlo?
HolyMoly está dirigido a jugadores que buscan progresión roguelite combinada con objetivos de estilo tower defense y elementos cooperativos ligeros. El enfoque en builds absurdas y oleadas crecientes atrae a quienes prefieren la experimentación por prueba y error frente a campañas lineales. Con lanzamiento previsto para noviembre de 2026 y sin reseñas de usuarios disponibles todavía, el juego sigue siendo un título próximo cuyo atractivo dependerá de cómo funcione en la práctica su ambientación fantástica caótica y su sistema de defensa centrado en reparaciones. Los aficionados a la acción en tercera persona con alta rejugabilidad gracias a los sistemas de mejora podrían encontrarlo acorde con sus preferencias una vez que salga.