BioShock: The Collection reúne en un solo paquete para Nintendo Switch tres aclamados shooters en primera persona que destacan por su fuerte componente narrativo y sus giros sobrenaturales. Lanzado en 2020, este recopilatorio remasterizado incluye BioShock, BioShock 2 y BioShock Infinite, junto con todo su contenido adicional para un jugador. Los títulos transportan a mundos submarinos y flotantes donde las decisiones morales y los combates intensos se combinan para ofrecer una experiencia destacada dentro del género FPS con historia en una consola portátil.
Gameplay
El sistema de juego combina disparos en primera persona con modificaciones genéticas que otorgan habilidades sobrehumanas. En los dos primeros títulos estas mejoras se presentan como Plásmidos, que permiten lanzar poderes como electricidad o fuego mientras se usan distintas armas. BioShock Infinite introduce los Vigor, con mecánicas similares pero ambientados en una ciudad flotante. Los combates exigen estrategia y gestión de recursos como munición y botiquines en enfrentamientos exigentes. La exploración, la resolución de puzles y las decisiones que afectan a la trama son elementos clave, aunque los juegos más antiguos carecen de apuntado con mira o de sprint, lo que les da un toque más clásico.
La personalización resulta fundamental: se pueden mejorar habilidades y armas mediante coleccionables y tónicos repartidos por los escenarios. Cada entrega profundiza en este ciclo, y BioShock Infinite añade zonas más abiertas y mecánicas de compañero que aumentan la profundidad. En Switch los controles se adaptan bien al modo portátil, aunque las diferencias entre los títulos pueden requerir un breve periodo de adaptación.
Game Modes
La colección se centra exclusivamente en experiencias para un jugador a través de sus tres campañas principales. No incluye opciones multijugador, ya que el componente multijugador de BioShock 2 fue eliminado en esta versión remasterizada. En su lugar ofrece modos desafío que ponen a prueba las habilidades en escenarios concretos, recuperados de las entregas originales.
Contenidos adicionales como el Museo de Conceptos Huérfanos, una galería que muestra ideas descartadas durante el desarrollo, y el comentario del director, desbloqueable al encontrar coleccionables en el BioShock remasterizado, aumentan la rejugabilidad. Estos extras complementan las campañas principales, que varían en duración y se centran en el avance narrativo sin elementos competitivos ni cooperativos.
Current State and Updates
Desde su lanzamiento en 2020 para Nintendo Switch, BioShock: The Collection se mantiene como un paquete cerrado sin temporadas ni elementos de servicio en vivo. Parches posteriores corrigieron errores iniciales y mejoraron el rendimiento, logrando una resolución de 1080p a 30 fps en modo televisor y 720p en modo portátil. Las dos primeras entregas recibieron mejoras en texturas y efectos, mientras que BioShock Infinite conserva su calidad original.
El recopilatorio ha envejecido bien y no ha recibido actualizaciones importantes desde su salida, por lo que ofrece una experiencia completa y autosuficiente. Los ajustes técnicos han reducido problemas como caídas de frames, permitiendo un funcionamiento estable tanto en modo dock como en portátil.
Is It Worth Playing?
Para quienes buscan shooters en primera persona con atmósfera y narrativa sólida, BioShock: The Collection en Switch resulta una opción recomendable, sobre todo si se valora la portabilidad. Ha obtenido puntuaciones en Metacritic cercanas a 84 sobre 100, destacando por su relación calidad-precio y por mantener intacta su historia. Las críticas suelen señalar mecánicas algo anticuadas en los primeros juegos, como controles menos fluidos o algún fallo ocasional, aunque el conjunto ofrece horas de contenido interesante.
Si se prefieren FPS modernos con movimiento fluido y multijugador, puede resultar algo desfasado. Sin embargo, para quienes se acercan por primera vez a la saga o buscan aventuras para un jugador con peso narrativo, se trata de una compra recomendable que funciona sin necesidad de actualizaciones constantes.